viernes, 24 de junio de 2022

Guasquear al petizo, pisar braza, tomar leche de tigre, costumbres en la Festividad de San Juan


Es festividad de San Juan y esta fecha, fácilmente me hace volar al pasado y recordar costumbres que se practicaban en mi infancia.

Era feliz y no me daba cuenta.

Se me pone chicój el cuerpo recordar a mi padre preparando Leche de Tigre, para compartirlo con los vecinos, quienes se esforzaban para armar la fogata más grande de la calle 24 de septiembre.

La nostalgia me embarga al recordar a mi madre poniendo las yucas, los choclos y los plátanos, entre las rojizas brazas, para cocerlos, las mismas que servirían de jacuú que acompañarían a las costillas de chancho tropero, que también se cocían a la braza.

El cola e´ peji se alistaba con anticipación y colgadito en uno de los horcones de la galería de la casa, esperaba la noche del 23 de junio, para guajquear las plantas, con el objetivo de que den frutos en abundancia y al petizo o zurrapo de la casa, para que crezcan rápido.

A los vecinos, Randolfo y Pilar, los veía regarle maíz a las plantas que ya no daban frutas, para que la fertilidad les retorne.

Como olvidar la noche de serenata a San Juan, cuando la muchachada del barrio jugábamos pelota quemada, cuyas líneas divisorias de la cancha, eran las cunetas por donde circulaban las aguas servidas y negras.

La alegría de quienes jugábamos es indescriptible, Maricela, Cayin, Sandra, Cascarita, Raspa Toco, Carmelín, Chulupi y otros amigos más, jugábamos hasta botar las chompas.

A pesar del surazo que hacia honor al eslogan "La noche más fría del año", veía como a media noche, por turno, mis padres y mis hermanos mayores, entraban a la ducha para bañarse, obedeciendo una vieja creencia, que esa agua les daría buena salud.

La ropa vieja e inutilizable, tenía su trágico fin esa noche, toda vez que era quemada, con la fe de que San Juan proveería nuevas mudadas.

A mis vecinos Los Rosas los veía armar pequeños corrales con tacuaras o varas delgaditas cerca a las fogatas y mientras la velaban, pedían al Santo San Juan que bendiga su producción ganadera, así como también sus criaderos de chanchos, patos y pollos.

Mientras las llamas de los palos de curupaú se encontraban a un metro y medio de altura, aproximadamente, algunos corajudos, como Cirilo Mercado, Diomar, Cachento, Juan Carlos, Baleco y otros, saltaban por encima de las llamas.

En una oportunidad tuve el privilegio de ver, a media noche, por única vez, como Ña Betty Rivera, cantaba en dialecto chiquitano, una canción en honor al Santo, mientras Don Benjamin Rojas bailaba descalzo sobre las brazas rojas y con una mano agarraba un tizón para encender su charuto.

San Juan marcaba en el calendario gregoriano el cumpleaños de mi abuelito Juan Bautista Cambará Paticú y de mi Tía Juanita Cambará de Poiquí, motivo por el cual mi papá y mi familia toda lo celebrábamos a todo dar.

Felicidades a todos los Juanes y Juanas, en este Día especial.

Felicidades a los Juaneños y Tapereños en la festividad Patronal de su población.

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