sábado, 16 de julio de 2022

¿De que está hecha nuestra generación o como ha sido formada?

Nuestra vida escolar

Por: Limber Cambará Flores / Periodista. Cuando eramos niños las clases comenzaban el 1 de febrero y como buenos católicos descansabamos en Semana Santa, retornabamos a clases y volvíamos a vacacionar el 15 de junio. Nuestro descanso duraba un mes, tiempo suficiente para ir al chaco, a otros pueblos o a la ciiudad, en el tren mixto, el rápido o el bala. El año Escolar terminaba el 15 de noviembre, con algo raro que nos intrigaba, los maestros nunca se enfermaban, ni faltaban dos días seguidos. Eran hechos de hierro.

"Se lo entrego nalgas y todo" le decían nuestros padres a los profesores, al comenzar el año escolar y estos no nos mesquiban el Cola e´ Peji, si no aprendíamos la lección, nos la chuñeabamos o no haciamos las tareas. No te convenía decir nada en tu casa porque seguro que te volvían a regañar y de paso te castigaban. Ni la lluvia impedía faltar al colegio, porque era como tu segunda casa, ibamos a pasar clases con muchas ganas y energías y regresar a casa empapados de agua de lluvia era un gran placer.

Al maestro se le respetaba, sus concejos y enseñanzas eran tan respetables que la obediencia tenía un valor igual o mayor al de tus propios padres. Los recreos eran divertidos, nadie andaba pensando en hacer cosas indebidas. Los maestros tomaban tranquilos su café en la sala de reuniones de la escuela y no nos andaban cuidando en el patio, porque sabíamos qué podíamos hacer y qué no.

Era un honor llevar y traer los libros del profesor, o la carpeta de asistencia, desde la Dirección hasta nuestro aula, buscar el mapamundi, pedir tizas o tocar el timbre. Podíamos pedir permiso solo una vez para ir al baño y teníamos que volver a la mayor rapidez posible. Nos turnabamos para borrar la pizarra y sacudir la almohadilla. Nuestra llegada bien temprano y puntuales, era una disciplina que la practicabamos todos.

Escuchar tu nombre cuando estabamos formados, para que pases al frente y te hagas a cargo de ese momento sublime cómo es la iza de la bandera, homenaje a nuestra tricolor, entonando las sagradas notas de nuestro Himno Nacional, era una satisfacción indescriptible. Contarle a mamá que te colocaron la banderita tricolor como una banda que cruzaba el pecho y la espalda, identificandoté como Comandante de Escuadre, en los desfiles cívicos, era situaciones que nos hacían inflar el pecho de orgullo.

Tomar distancia antes de entrar a clases o cortarnos las uñas antes de que el profesor de Educación Física entre al curso, eran recciones que realizabamos, casi de forma automática. Jugar al trompo, las bolitas, o gallito con las flores de un arbol que lleva ese nombre, a quien se le colocaba espinas de cuguchi, eran creativos juegos de nuestro recreo que ya no se los práctica y que han quedado en el recuerdo.

Las lecciones de Estudios Sociales, Ciencias Naturales, Matemática y Lenguaje nos han calado tan hondo que hasta hoy las recordamos como si nos la hubieran enseñado ayer. Educación Física, Música y Religión, nos moldeaban nuestras vocaciones. Un desafío que simpre queríamos lograr, era ganarle en todos los deportes a los del mismo grado o a los chicos de los cursos superiores. Los problemas de rivalidad siempre se arreglaban a la salida.

Estamos formados por grandes profesores, quienes llevaban como algo genético en su personalidad, la vocación de la enseñanza con valores.

Gracias queridos profesores por moldear nuestra personalidad,

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